Vivimos en un momento histórico donde nos encontramos con grandes contradicciones y, en realidad, aunque esto parezca algo moderno, a través de la historia estas circunstancias se han ido dando. La gran diferencia con nuestro tiempo presente es el desarrollo tecnológico, y una de sus consecuencias es la facilidad de acceso a la información, tanto en cantidad como en tiempo.

Durante la historia de la humanidad ha habido catástrofes, conflictos, desastres naturales, avances prodigiosos, injusticias, enfermedades, flujos migratorios, emergencias, etc. Bien es cierto que, ahora mismo, con un planeta mucho más poblado que en la antigüedad los mismos fenómenos tienen una mayor magnitud, o al menos afectan a más personas. Pero aparte de este pequeño cambio, en esencia, nos encontramos igual. Como defiende el rey Salomón en una de sus citas “no hay nada nuevo bajo el sol”.

Y esto nos lleva a la pregunta: si no hay nada nuevo, ¿por qué parece que estamos rodeados de un exceso de malas noticias, catástrofes y hechos inauditos? Y aquí es donde sí que hay un cambio importante: el acceso a la información y la velocidad a la que nos llega. La tecnología ha permitido interconectarnos con los rincones más recónditos del planeta e informarnos (no solo con texto, sino también con imagen y audio) de cualquier circunstancia que esté sucediendo y sea susceptible de ser contada; si a eso juntamos la política de la exageración y de seleccionar las noticias más escabrosas por parte de los medios de comunicación, nuestro entorno informativo está cargado de sufrimiento, tragedias… un entorno que, si se mantiene durante mucho tiempo, nos lleva irremediablemente a la desesperanza y a la tristeza.

Vivimos un momento de “infoxicación” que, aunque no es una palabra oficial, recoge muy bien una realidad que nos afecta negativamente.

El afán por estar informado constantemente aumenta nuestro nivel de ansiedad, repercutiendo negativamente en nuestra salud no solo mental, sino física. Ante este aluvión de noticias, desde ALCER Castalia os recomendamos unos sencillos consejos:

  • Informarte es importante y bueno, pero debes seleccionar los temas que realmente te interesan y no te dejes llevar por titulares sensacionalistas.
  • Raciona el tiempo que le dedicas a informarte, hay muchas cosas muy interesantes que hacer y a las que dedicar el tiempo, informarte es una de ellas, pero no es la principal.
  • Vigila las fuentes de información, existen muchas noticias sin contrastar que buscan llamar la atención independientemente de su veracidad.
  • Contrasta la información con varios medios y dirígete a fuentes de autoridad.

En el colectivo renal puede darse la tendencia a “infoxicarse” sobre información relacionada con la enfermedad, los avances en medicación y tratamientos, los trasplantes…

Consultar con los profesionales de referencia, como es el personal de enfermería, de medicina, las asociaciones como ALCER, que están al lado de las personas con esta dolencia es una manera responsable de gestionar toda la información a la que tenemos acceso.