Existen ciertas situaciones que hacen necesario que las comente con su nefrólogo o el médico de cabecera:

FIEBRE: la fiebre se define cuando al temperatura es superior a 38ºC (entre 37-38ºC se llama febrícula o “décimas de fiebre”). La fiebre persistente puede ser un signo de un proceso importante (infección bacteriana o rechazo), o bien puede ser debida a un proceso sin trascendencia clínica (gripe u otras viríasis). En caso de febrícula persistente o fiebre, consulte siempre con su nefrólogo o médico de cabecera.

VÓMITOS Y DIARREAS: la aparición de vómitos o diarreas puede ser un síntoma de una gastroenteritis infecciosa o una intoxicación alimentaria. Sin embargo, determinados medicamentos inmunosupresores o sus combinaciones pueden producir también un cuadro similar. Si usted padece vómitos o diarreas, consulte con su nefrólogo, que le indicará qué debe hacer y le ajustará la medicación del riñón. En caso de vómitos o diarreas intensas, la administración de la medicación puede ser difícil y además, existe el riesgo de deshidratación; en estos casos, puede llegar a ser necesario su ingreso durante unos días en el hospital para administrarle sueros.

DOLOR EN EL INJERTO RENAL Y DOLOR ABDOMINAL: habitualmente, su riñón está situado en la fosa iliaca derecha o izquierda. Es normal que en ocasiones sienta alguna pequeña molestia en esta zona, ya sea en la cicatriz o en una zona algo más profunda. Usted debe aprender a palparse su propio riñón. La aparición de un dolor intenso en el área del injerto, y especialmente acompañado de una consistencia dura, deben hacerle consultar a su médico. Igualmente, si presenta un dolor intenso y persistente en el abdomen, debe cosnultar.

EDEMAS: son la hinchazón de los pies. Puede tener muchas causas (enfermedad del riñón, corazón o efecto de algunos medicamentos). Consulte con su médico. No se automedique tomando medicamentos como la furosemida por su cuenta.

DISMINUCIÓN DE DIURESIS: la cantidad de orina dependerá de los líquidos que ingiera y de las pérdidas por otras vías (sudoración, vómitos, diarreas). En verano, debido al aumento de la sudoración, es normal que disminuya la diuresis si no lo compensa bebiendo más. En caso de que notara una disminución importante de la diuresis (a pesar de una ingesta normal de líquidos), acompañada de un aumento rápido de peso o hinchazón de pies (edemas), consulte con su médico.

HEMATURIA: igualmente, si nota la aparición de una orina con sangre (sangre roja o color coñac o presencia de coágulos), debe consultar con su médico.

MOLESTIAS URINARIAS: la infección urinaria produce molestias o dolor en la micción, necesidad de ir a orinar con mucha frecuencia e incluso hematuria. No siempre aparece fiebre. Consulte con su médico. Es muy importante que antes de tomar antibióticos recoja una muestra de orina para analizarla. Si no puede traerla al hospital de forma inmediata, guárdela en la nevera en un recipiente estéril (de venta en farmacias) y tráigala al día siguiente.

AHOGO O DOLOR TORÁCICO: la aparición de dolor en el pecho o de dificultad para respirar puede ser debida a una enfermedad cardíaca o pulmonar. Debe consultar con su médico.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL: debe consultar con su médico cuando presente una elevación importante de sus cifras de tensión arterial, especialmente si tiene dolor de cabeza. La hipertensión se considera grave cuando sus valores son superiores a 180/110.

FRECUENCIA CARDÍACA: consulte a su médico si tiene una frecuencia cardíaca por debajo de 55 latidos por minuto o cuando tenga taquicardias con frecuencias de 150 latidos por minuto o superiores.

COLOR AMARILLO EN PIEL Y MUCOSAS: si nota que su piel y mucosas (conjuntiva del ojo) adquieren un color amarillento, debe consultar lo más rápidamente posible.

En caso de tener alguno de los síntomas de alarma o cualquier otro tipo de problema que usted considere importante, existen tres alternativas:

  • Contacte con su nefrólogo
  • En caso que no sea posible, acuda a su centro de asistencia primaria. El médico de familia le realizará una primera valoración. Después, informe a su nefrólogo del tratamiento que le han prescrito.
  • Acuda al hospital más cercano. Salvo situaciones especialmente graves, no debería acudir a Urgencias del hospital directamente por su cuenta, a menos que se lo indique su médico de cabecera o su nefrólogo.

Ante cualquier duda intente contactar telefónicamente con su nefrólogo. En ocasiones, una simple orientación puede evitar que aprezca un problema importante. No espere a la visita si cree que la duda es importante.

Texto extraído del libro “Ya estoy trasplantado de riñón: ¿Y ahora qué?” de Frederic Cofán Pujol