Se denomina con este nombre a la etapa en la que la persona ya ha sido diagnosticada con alguna enfermedad renal pero aún no necesita tratamiento sustitutivo renal porque sus riñones, aún dañados, pueden realizar sus funciones básicas.

En esta etapa es muy importante el cuidado nutricional así como médico. Controles periódicos, asistencia de nutricionistas que valoren la dieta más adecuada según sus resultados analíticos y una actividad física diaria, son factores que harán que su estado pueda conservarse lo mejor posible.

La ERC es una enfermedad silenciosa, por lo que, no notará síntomas destacables, aún así hay que estar atentos si notamos:

  • Cansancio
  • Dolor de cabeza
  • Falta de apetito
  • Picores
  • Náuseas
  • Retención de líquidos
  • Falta de oxígeno

Y acudir a nuestro médico para una revisión que confirme que su estado no ha empeorado.

Recalcamos, finalmente, la importancia de llevar una dieta adecuada a su fase de ERC y tomar la medicación tal y como se lo ha indicado su especialista.