“Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo. Sólo por eso, sólo por el propio respeto que te tengas, inspirarás a los otros a respetarte”

Fiódor Dostoievski

Ahora que ya hemos visitado en semanas anteriores las dos orillas del rio de la comunicación, conocemos un poco mejor a las que las habitan, si recordáis, en la orilla pasiva, sus habitantes valoraban tanto los derechos de los demás, que olvidan los suyos propios y acaban sufriendo ansiedad, soledad y mucho malestar. Los habitantes de la orilla opuesta, la de la agresividad, por anteponer a toda costa sus derechos incluso pisoteando los de los demás, curiosamente también tenían muchos problemas de ansiedad y soledad.

Afortunadamente este rio, posee un puente que une ambas orillas, y que tiene la maravillosa facultad de sacar lo mejor de cada orilla, de la orilla pasiva sustenta su estructura en los pilares basados en la atención y cuidado de los demás y, por otro lado, de la orilla agresiva ha sustentado su estructura sobre la protección de los derechos propios. De esta manera, los habitantes que viven en el centro del puente, son capaces de cuidarse y defender sus derechos a la vez que hacen lo propio con los derechos de sus prójimos.

De esa manera, en el puente, incluso aunque hay conflictos (como en cualquier sitio donde hay comunicación) son capaces de expresarse respetándose y esforzándose por alcanzar acuerdos desde la flexibilidad de saber defenderse sin agredir al otro.

Cuando un habitante del puente asertivo quiere hacer o decir algo que puede hacer sentir mal a la otra persona, usa este esquema:

1.- Entiendo tus razones…

2.- y desde tu punto de vista tienes razón…

3.- pero ponte en mi lugar…

4.- e intenta entender también mis razones…

Al expresarse de esa manera, cualquier persona puede comunicarse respetando el punto de vista del otro, para que se sienta escuchado y respetado, y a la vez, expresar su punto de vista y razones para actuar de la forma que crea que debe actuar.

Cuando nos comunicamos sin agresividad y pidiendo lo que queremos, le damos la oportunidad a los demás de explicarnos sus razones y este sano intercambio de ideas, sentimientos y deseos, lleva a un mejor entendimiento y resolución de conflictos y problemas.

Os invitamos a poner en practica la forma de comunicarse de los habitantes del puente asertivo, tanto con los demás, como con vosotros mismos.