En estos días de confinamiento, creo que es fácil que nos venga a la cabeza (y al corazón) ideas, pensamientos y emociones de cosas que necesitamos: más libertad, más seguridad, menos restricciones, más certezas… y nos las planteamos así, como necesidades. La propuesta de esta semana es hacer un giro copernicano, dar una vuelta de 180º a estos pensamientos y emociones y dejar de necesitar para empezar a quererlas.

Cuando planteamos una situación desde la necesidad, nos hacemos víctimas pasivas de la situación: estoy yo que necesito, y el entorno que me satisface esa necesidad, o me la niega, no puedo hacer nada, estoy a merced de lo que pasa fuera de mí. Pero ¿y si en vez de necesitar algo, lo quiero? Cuando quiero algo: soy yo el protagonista de la petición, es cierto que el entorno puede dármelo o no, pero ahora ya no soy un agente pasivo, sino que dirijo mi vida desde una posición activa.

Yo estoy eligiendo lo que quiero y tengo todo el derecho a querer, eso sí, no hay que confundirlo con tener derecho a conseguir, eso ya es harina de otro costal.

Cuando “quiero” en vez de “necesito”, puedo empezar a descubrir que hay cosas que puedo hacer para conseguir parte de esas querencias. Mi actitud, mis recursos, los pongo en marcha para ayudarme. Cuando necesito algo, lo hago desde una posición desesperada, en la que sin lo que necesito, no soy nada, cuando quiero algo, si lo consigo es algo a agradecer, pero si no lo consigo, puedo seguir buscando como conseguirlo, o descubrir que existen otras cosas que si estén a mi alcance.

Puedo pensar que “necesito” ver a mis seres queridos, que sin ellos no puedo aguantarlo más, que “necesito” sus abrazos, pero la realidad es que no los necesito, sino que los quiero. Quiero ver a mis seres queridos, y abrazarlos, y si ahora no puedo, puedo seguir buscando como satisfacer esa querencia: puedo llamarlos, interesarme por ellos, hacer una videoconferencia, escribirles una carta, esperar pacientemente y ser ejemplo para tranquilizar y ayudar a los demás.

Cuando quiero algo, si lo consigo es una satisfacción personal, si no lo consigo, puedo pelear por ello, buscar alternativas, aprender y esforzarme, y si a pesar de ello acabo por no alcanzarlo, aprender a aceptar que no todo se puede conseguir, y quedar agradecido conmigo mismo de todo lo que he trabajado y aprendido en el camino de buscarlo. Cuando necesito algo, solo puedo pedir y esperar que me llegue…

¡Queramos más cosas y necesitemos menos, seamos más libres!