Sabéis que tod@s l@s que estamos viviendo con la enfermedad renal, sobre todo, l@s que estamos en diálisis podemos, generalmente, sufrir problemas cutáneos.

La insuficiencia renal significa que la urea y las toxinas residuales se depositan en la piel, lo que provoca sequedad y descamación.

El desequilibrio entre líquidos y humedad en la piel también se modifica. Además, la diálisis insuficiente y algunos medicamentos también pueden producir malestar cutáneo.

Por supuesto, la alimentación también influye en el bienestar de nuestra piel, como sabéis, muchas personas en diálisis están desnutridas y deshidratadas, mantener una dieta equilibrada tanto de alimentos como de líquidos es fundamental para favorecer nuestro equilibrio dermatológico.

Algunos de los síntomas que pueden aparecer son tirantez, falta de confort, sequedad, irritaciones y picor. En las mujeres puede agravar la sequedad el maquillaje facial y en los hombres el afeitado diario.

No hay un tratamiento que pueda “curar” todos los síntomas que puedan aparecer, pero sí hay algunas rutinas que pueden aliviarlos.

Os damos algunas recomendaciones:

  • Ducharse día sí, día no. Las duchas diarias no son buenas para la piel seca.
  • Las duchas deben ser con agua tibia, el agua caliente puede producirnos más picor y sequedad pero sobre todo, corremos peligro de sufrir pequeñas irritaciones.
  • Duchas cortas, no más de 10 minutos.
  • Los días que no nos duchemos podemos limpiar nuestra piel con limpiadores hidratantes sin jabón.
  • Utilizar aceites y cremas hidratantes para pieles secas ricas en urea después de cada ducha.
  • El fósforo alto crea picor en nuestro cuerpo y cuero cabelludo. Mantener niveles adecuados de este mineral es esencial para eliminar la posibilidad de padecerlos.
  • Para los picores podéis probar con aloe vera o cremas que la contengan ya que os refrescará la piel además de hidratarla.
  • Es aconsejable no rascarse en caso de picor. Mejor aplicar agua fría con un paño y crema hidratante con aloe vera o aloe vera directamente.
  • En zonas especialmente sensibles, como pueden ser cara, manos o pies, aplicar crema hidratante varias veces al día. Limpiando bien, cada vez, la zona antes de aplicar de nuevo el producto utilizado.
  • Tener especial cuidado a la hora de la depilación. Elegir un método depilatorio que no ponga en riesgo nuestra piel. Utilizar productos de hidratación máxima después de la misma.
  • El frío intenso como el calor pueden alterar aún más nuestra piel, aumentar los cuidado en estas épocas del año.
  • En caso de rozaduras aplicar aceite de almendras y mantener la zona protegida (siempre y cuando no haya herida abierta).
  • Debemos tener en cuenta que la piel seca y/o con descamaciones significa que nuestra barrera del cuerpo para la contención de infecciones está destruida por lo que seremos más propensos a coger cualquier infección por este medio, dependerá de nosotr@s dotarla de agentes externos como cremas, aceites, buena alimentación… para que pueda regenerarse lo máximo posible y realizar su función natural: la protección.