¿Qué debemos tener en cuanta cuando vamos a hacer la compra?

Para hacer buenas elecciones a la hora de hacer la compra se aconseja revisar las etiquetas de los alimentos y tenerlas en cuenta en la elección final, sobre todo en el caso del enfermo renal. El etiquetado nos aporta información muy útil sobre el producto, su origen, ingredientes, valores nutricionales, etc.
La tabla nutricional es importante ya que nos proporciona información sobre los nutrientes por cada 100 gramos o 100 ml de producto. En ella aparece:

– El valor energético (Kcal).
– Las grasas: saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas.
– Los hidratos de carbono: azúcares, polialcoholes y almidón.
– Fibra alimentaria,
– Las proteínas.
– Sal.
– Vitaminas y minerales.

 

En el paciente renal será importante revisar el contenido en sal del producto. Una persona con enfermedad renal debe seguir una dieta sin sal (sodio). Además de no adicionarla durante el cocinado de los alimentos es importante conocer el significado de las declaraciones respecto a la sal que contienen muchos productos para así elegir los que menos sal nos aporten.
– BAJO CONTENIDO DE SODIO/SAL: si el producto no contiene más de 0,12 g de sodio, o el valor equivalente de sal, por 100 g o por 100 ml.
– MUY BAJO CONTENIDO DE SODIO/SAL: si el producto no contiene más de 0,04 g de sodio, o valor equivalente de sal, por 100 g o por 100 ml.
– SIN SODIO o SIN SAL: si el producto no contiene más de 0,005 g de sodio, o el valor equivalente de sal, por 100 g.
– SIN SODIO o SIN SAL AÑADIDOS: si no se ha añadido al producto sal, o ingrediente que la contenga, y siempre que el producto no contenga más de 0,12 g de sodio, o su valor equivalente de sal, por 100 g o por 100 ml.
No solo es importante fijarnos en la tabla nutricional sino también en el listado de ingredientes, que nos aporta mucha información. En este listado aparecen todos los ingredientes que forman el alimento en orden cuantitativo, es decir, de mayor a menor peso.
En dicho listado también aparecen los aditivos que se han adicionado al alimento para su conservación o elaboración. Es importante fijarnos bien ya que muchos de estos aditivos son los fosfatos. El peligro de estos es que contienen fósforo y su absorción es casi del 100%, por lo que es muy peligroso para el paciente renal. Estos fosfatos pueden aparecer en las etiquetas de dos formas:
– Una forma es escrita, donde encontraremos siempre –FOSF– como difosfatos, trifosfatos, fosfato de calcio, etc.

– La forma más común es en códigos donde la letra E va seguida de unos números. En este caso es recomendable disponer de una lista que incluya el código seguido del nombre del aditivo para comprobar si se trata de aditivos con fósforo y así poder evitarlos. Un mismo producto de diferentes marcas puede contener distintos aditivos por lo que la revisión del etiquetado es clave para elegir mejor.

E 322 Emulgentes: lecitina
E 338 Ácido fosfórico
E 339 Fosfato de sodio
E 340 Fosfato de potasio
E 341 Fosfato de calcio
E 343 Fosfato de magnesio
E 442 Fosfátidos de amonio
E 450 Difosfatos
E 451 Trifosfatos
E 452 Polifosfatos
E 541 Fosfatos de sodio y aluminio
E 626 – E 635 Fosfatos y potenciadores del sabor

Además hay algunos alimentos que pueden causar alergias o intolerancias y que aparecen siempre destacados en negrita, recuadro, letra más grande, etc. Es el caso del gluten, frutos secos, soja, huevo, marisco, etc. para identificarlos rápidamente en caso de ser alérgicos a algún alimento o sustancia.

Texto de: Noemí Martínez y Paula Nebot (Nutricionistas ALCER Castalia)