Todo paciente de hemodiálisis que se realice el tratamiento a través de un catéter venoso central (CVC), requiere una serie de cuidados e intervenciones realizados de forma protocolizada. Ya que, una buena observación y valoración del dispositivo fomentará el correcto estado de nuestro CVC y, por lo tanto, la disminución de posibles riesgos.

Es de vital importancia detectar precozmente las complicaciones debido a que nuestro CVC se encuentra conectado directamente con nuestro riego sanguíneo y podría desencadenar en graves infecciones, trombosis o sepsis, entre otros.

La manipulación de nuestro CVC para la conexión y desconexión de nuestro tratamiento de hemodiálisis debe seguir las medidas universales de asepsia. Por ello, utilizaremos todo el material que vaya a estar en contacto con nuestro dispositivo de manera estéril.

El uso de mascarilla, gorro y bata es indispensable para el personal y el paciente. Y además de ello, el material para la propia manipulación, como es el campo y guantes estériles, las cuatro jeringuillas, el suero fisiológico, las gasas y el vial de anticoagulante, serán desinfectados con antiséptico en el momento de su uso.

De forma diaria, en cada sesión de hemodiálisis debemos revisar el punto de inserción cutáneo para detectar la presencia de signos de infección como serían la inflamación, el enrojecimiento, la supuración o el dolor. Y semanalmente, realizaremos la cura con Ciprofloxacino óptico (Baycip) como primera opción, a la vez que cambiamos los tapones de ambos ramales del catéter.

Es necesario controlar el estado propio del CVC como son las posibles roturas, las acodaduras o el desplazamiento del mismo. Y se recomienda movilizar las pinzas a lo largo de las ramas del catéter para evitar el desgaste en una misma zona.

Antes de la conexión del catéter al circuito de hemodiálisis, se extrae el anticoagulante y se realiza un lavado con suero fisiológico con la ayuda de jeringuillas. Durante el tratamiento, si existen problemas de altas presiones también se puede realizar lavados de suero fisiológico en bolo rápido, cambios posturales del paciente o inversiones de los ramales.

Al finalizar la sesión de hemodiálisis, se realizará el sellado de los ramales con el anticoagulante equivalente al volumen del propio ramal.

Y, por último, depositaremos nuestro catéter en su bolsa estéril hasta la siguiente sesión.

Soraya Catalán

Enfermera ALCER CASTALIA