Llamamos fístula arteriovenosa a la unión de una vena y una arteria mediante una pequeña intervención, con el fin de conseguir un flujo de sangre más elevado. Y con ello, conseguir una vena en mejores condiciones para la punción en el tratamiento de hemodiálisis.

Tras la intervención quirúrgica, el paciente notará la dilatación de la vena junto con un pequeño murmullo y vibración denominado frémito. Que nos informa, que la fístula funciona correctamente.

Para mantener un buen cuidado de la fístula debemos seguir los siguientes aspectos generales:

  • Principalmente, una adecuada higiene corporal para evitar cualquier riesgo de infección.
  • Evitar cualquier tipo de golpe y presión en el brazo portador, ya que como consecuencia la fístula puede dejar de funcionar o sangrar.
  • No cargar peso en dicho brazo.
  • La tensión arterial nunca se debe tomar en el brazo portador de fístula.
  • En el descaso, no apoyar el peso corporal en el brazo de la fístula.
  • Se recomienda no utilizar ropas ajustadas, bolsos o accesorios que aprieten en el lugar de la fístula.
  • No puncionar jamás el brazo de la fístula para extracción sanguínea u otras pruebas.
  • Realizar ejercicios con una pelota de goma si la fístula no se ha desarrollado lo suficiente.
  • Comprobar diariamente el funcionamiento de la fístula palpando el frémito.
  • Comunicar al personar sanitario cualquier tipo de inflamación, enrojecimiento, supuración, dolor, endurecimiento…

Además de todos estos aspectos, antes de la sesión de hemodiálisis, se realizará una ducha o aseo en domicilio para acudir con una buena higiene al centro. Y una vez en el centro, se procederá a un lavado con jabón antiséptico y una desinfección antes de realizar la punción. Durante el tratamiento debe evitar roces y contactos con la zona puncionada.

Una vez terminada la sesión de hemodiálisis, tras realizar la hemostasia se procederá a la cura de los accesos de punción con desinfectante y finalmente la colocación de un apósito o tirita.

Para retirar los apósitos en el domicilio, los ablandaremos con agua tibia para evitar arrancar la costra que se ha formado en la hemostasia.

Finalmente, se volverá a realizar un lavado con agua y jabón, y en el caso de hematomas se aplicarán las pomadas específicas varias veces al día masajeando la zona.

Soraya Catalán

Enfermera ALCER CASTALIA