El paso del paciente adolescente de las consultas de pediatría a las consultas de adultos tiene lugar, en la mayoría de las especialidades, a los 14 años. Este proceso, en la actualidad, se realiza de forma brusca, no planificada y sin ningún tipo de coordinación entre los servicios implicados.

La transición se produce habitualmente durante la adolescencia, siendo éste un periodo de máxima vulnerabilidad, en el que confluyen una serie de cambios físicos, psicológicos y sociales que permitirán una estructuración de la personalidad del sujeto.

Las consultas de pediatría, con un menor número de pacientes, y orientadas a las familias, se caracterizan por tener una actitud paternalista con una mayor supervisión del paciente, sin embargo, en las consultas de adultos, orientadas al individuo, existe una mayor implicación del paciente en las decisiones terapéuticas y una menor supervisión por parte del médico. Este cambio acontecido en la adolescencia, supone un cambio brusco en el manejo clínico que puede tener repercusiones negativas en el control de la enfermedad y en la adherencia al tratamiento con un mayor riesgo de complicaciones potencialmente graves.

El programa de transición se caracteriza por ser un proceso planificado, coordinado y anticipado por el cual un paciente con una patología crónica va a ser transferido a una unidad de adultos. Este programa lleva años realizándose en países como EEUU, Reino Unido, Australia, China y Argentina, y dentro de nuestras fronteras en comunidades como la catalana y murciana.

Se ha comprobado que el paso gradual es menos traumático para el paciente y para las familias, así como la transmisión de responsabilidades al menor.

Los objetivos principales del programa de transición son:

  1. Identificar a los pacientes pediátricos con enfermedades crónicas que requieran un programa de transición.
  2. Transmitir los conocimientos necesarios acerca de la patología que padecen para conseguir que se responsabilicen del control de su enfermedad.
  3. Facilitar las herramientas necesarias que garanticen un buen desarrollo físico, psíquico, educacional y social, durante el proceso de maduración hacia la vida adulta.
  4. Promover hábitos de vida saludables.

Las recomendaciones del consenso europeo de transición en nefrología pediátrica son:

  • Plan individualizado para cada paciente, adaptado al desarrollo físico, psíquico, educacional y social.
  • Consensuado con paciente y familia.
  • Realizado durante un periodo de estabilidad de la enfermedad, en remisión y en ausencia de cambios terapéuticos importantes y con un buen soporte social.
  • De acuerdo con otras especialidades.
  • No realizarlo presionados por la dirección o gerencia por haber cumplido una edad determinada.
  • Animar a los pacientes y familiares a acudir o contactar con otros pacientes, grupos o redes sociales.
  • Realizar formularios o escalas de transición (procesos deben estar claros antes de la transferencia).

Competencias esperadas en el menor para remitir a la unidad de adultos:

  • Entender la enfermedad y ser capaz de explicarla.
  • Conocer el tratamiento y para qué sirve cada medicación.
  • Capacidad de tomar decisiones acerca de su tratamiento.
  • Capacidad de concertar citas, contactar con el profesional y organizar el transporte al hospital.
  • Manifestar dudas y preguntas sobre las pruebas complementarias.
  • Conocer las indicaciones dietéticas y de estilo de vida.
  • Conocimiento sobre salud sexual.
  • Conocimiento acerca del alcohol, tabaco y otras drogas.

La consulta de transición del Hospital General Universitario de Castellón está gestionada por el Servicio de Nefrología Pediátrica con el Dr. Lucas al frente y la Dra. Rius como representante del Servicio de Nefrología de adultos. Estos profesionales están apoyados por el Servicio de Enfermería Nefrológica y el Equipo Multidisciplinar de ALCER Castalia con Manuel Martínez y Noemí Martínez, psicólogo y nutricionista respectivamente.