En los últimos tiempos han aparecido en el mercado gran cantidad de “nuevos cereales” y panes y pastas elaborados a partir de estos. Ante estos nuevos productos han surgido muchas dudas sobre si son realmente más saludables que los convencionales, si aportan más nutrientes, y especialmente en el caso del paciente renal si los puede consumir.

Por este motivo, desde ALCER Castalia hemos elaborado este artículo para comparar estos “nuevos cereales” para así conocer sus propiedades y poder saber si son o no son aptos para el paciente renal.

MIJO

Es un cereal sin gluten y rico en hidratos de carbono complejos por lo que su absorción es lenta y no produce aumentos súbitos de la glucosa en sangre, por lo que puede ser consumido por personas con diabetes.

Constituye una fuente energética de calidad para personas con colesterol, porque sus grasas son cardiosaludables, principalmente poliinsaturadas y monoinsaturadas.

CENTENO

Pertenece a la familia de las gramíneas, igual que el mijo o la cebada.

Es el segundo cereal más usado en panificación por detrás del trigo pero su contenido en grasas, calorías y gluten es mayor que en el trigo.

Contiene elevadas cantidades de minerales antioxidantes, como el selenio y el zinc. A su vez, su contenido en fibra es alto ayudando a mantener la glucemia y a sentirnos saciados. Aporta vitaminas B1, B3, B5 y ácido fólico así cómo fósforo y hierro.

CEBADA

Aunque no contiene tanta proteína como el trigo es rica en fibra soluble, en concreto en betaglucanos que se asocian a la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Tiene un alto contenido en potasio, magnesio, calcio, hierro y fósforo y en antioxidantes como el selenio, el zinc, el manganeso y el cobre, que la convierten en un alimento ideal en estados carenciales. Además, es rica en  vitaminas B1, B3 y B6.

AVENA

La avena es rica  en proteínas, en grasas y muchos hidratos de carbono de absorción lenta. Además, está libre de colesterol y ayuda a prevenir enfermedades circulatorias.

Es rico en fibra soluble aunque también contiene fibra insoluble.

Contiene cantidades importantes de vitaminas del grupo B, sobre todo tiamina y ácido fólico. Además, el salvado de avena es rico en minerales: calcio, potasio, hierro, fósforo, magnesio y manganeso.

TRIGO SARRACENO

Es un pseudocereal por lo que tiene propiedades nutricionales muy similares a los cereales pero con algunas diferencias como su contenido en proteínas de alto valor biológico. Es particularmente rico en el aminoácido lisina, escaso en los demás cereales.

No contiene gluten, sin embargo aporta fibra.

Su contenido en grasa es superior a otros cereales, contiene mayoritariamente grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas siendo su aporte principal de ácidos grasos esenciales omega-6.

El aporte de vitaminas del grupo B es importante, sobre todo de niacina o vitamina B3.

Su contenido en minerales es amplio destacando el zinc, selenio, cobre, manganeso, fósforo, potasio y magnesio. También aporta calcio y hierro siendo muy bajo en sodio.

ESPELTA

Al igual que el trigo sarraceno, destaca su contenido en proteínas, aportando aminoácidos esenciales entre los que destaca la lisina.

Su contenido en fibra soluble ayuda a retrasar la absorción de los carbohidratos, por lo que es adecuada para personas con diabetes.

Presenta un elevado aporte en minerales: magnesio, hierro, zinc y fósforo. Las vitaminas más destacadas son las del grupo B, la E y la A.

QUINOA

También está considerada como pseudocereal (características de cereales y semillas). Se recomienda en la dieta de personas celíacas ya que no contiene gluten.

Proporciona la mayor parte de sus calorías en forma de hidratos de carbono complejos, pero también aporta proteínas y grasas. Estas últimas son en su mayoría insaturadas, destacándose la presencia de ácidos omega 6 y omega 3.

Destaca el contenido de potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro y zinc entre los minerales, mientras que también ofrece vitaminas del complejo B y vitamina E.

 

En la siguiente tabla comparativa se puede apreciar el contenido calórico, los distintos macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas), y los minerales destacados en el enfermo renal así como el ratio fósforo/proteína, que como vimos en el anterior artículo nos permite identificar si un alimento es apto o no.

  Kcal Proteínas (g) Hidratos de carbono (g) Fibra (g) Grasas (g) Sodio (mg) Potasio (mg) Fósforo

(mg)

Ratio fósforo/proteína

(mg/g)

Mijo 345 11.01 64.4 5.8 4.2 5 195 285 25.88
Centeno 408 14.8 79.8 14.6 2.5 6 264 374 25.27
Cebada 323 10.6 64 14.8 2.1 4 560 380 35.84
Avena 401 16.9 66.3 10.6 6.9 2 429 523 30.94
Trigo sarraceno 343 14 70 10 3.5 1 450 460 32.85
Espelta

 

338 14.57 70.19 10.7 2.43 8 388 410 28.14
Quinoa 306 13.8 49.195 7.9 5.55 61 780 230 16.66

 

Como hemos podido comprobar estos “nuevos cereales” son especialmente ricos en minerales, entre ellos el fósforo y el potasio. En su mayoría se presentan en su versión integral, por lo que el contenido en nutrientes es mayor. Para el paciente renal, esto es contraproducente ya que supone que el contenido en minerales sea mayor que en los cereales refinados.

Si además nos fijamos en el ratio fósforo/proteína, podemos observar que en todos es superior a 16 (recordemos que lo ideal es que estén por debajo de este número)

¿Entonces, la persona con enfermedad renal puede consumir estos cereales?

La respuesta es no. Se debe optar por las versiones de pan y pasta refinadas y por la harina de trigo para la elaboración de algún plato.

Noemí Martínez y Paula Nebot

Nutricionistas ALCER CASTALIA