Hoy abordaremos un tema muy interesante y es que vamos a adentrarnos en el mundo de las emociones. Es probable que desde pequeños hayamos recibido el mensaje de que hay emociones buenas y malas, e incluso que hay emociones ante las cuales tenemos que reaccionar y otras que simplemente tenemos que rechazar.

Quizás te sorprenda, pero lo cierto es que la afirmación anterior dista mucho de la realidad. ¿Entonces no hay emociones buenas y malas? ¿Y cómo tenemos que reaccionar ante ellas?

Digamos que las emociones son respuestas que nuestro cuerpo da ante situaciones que ocurren a nuestro alrededor, informándonos sobre qué significado tiene para nosotros aquello que está sucediendo. Aquí entra en juego el concepto de interpretación, puesto que realmente lo que está ocurriendo no es ni bueno ni malo, sólo que está pasando por el filtro de tus creencias, haciendo que tu interpretación de lo que sucede sea de una determinada manera.

Las emociones tan solo piden que las atendamos. ¿Y qué significa atenderlas? Pues bien, significa que tenemos que escucharlas, sentirlas y acogerlas.

A continuación vamos a presentar un par de recomendaciones para poder realizar esta tarea:

  1. Bajar al cuerpo: esto viene a decirnos que para conectar con nuestras emociones y sentirlas, es necesario poner nuestra atención en el cuerpo. El primer paso será tomar conciencia de mi cuerpo. Estar atentos a qué sentimos, dónde lo sentimos y cómo lo sentimos. Decíamos que las emociones son energía, entonces se trata de identificar dónde sentimos esa energía, en qué parte del cuerpo y con qué intensidad la sentimos.

Nos permitirá ser conscientes del mensaje que las emociones tienen para nosotros.

  1. Modo observador/a: Para ser conscientes de nuestras emociones de manera neutra. El observador/a describe de una manera objetiva lo que está sintiendo, sin juzgar. De esta manera acogemos y atendemos a la emoción sin identificarnos con ella. De esta manera comprenderemos que no somos nuestras emociones, sino que somos quienes las observan.

Parece una tarea sencilla, pero posiblemente hayan sido muchas ocasiones en las que no hayamos prestado atención a nuestras emociones. Recuerda que las emociones tienen un mensaje para ti y que esa emoción se activa en función de cómo tú interpretas eso que está sucediendo.