Cuantas veces tenemos claro lo que nos apetece o lo que es bueno para nosotros, pero… ¡Ay, que no tengo ganas ningunas! Una parte en nuestro interior tiene otros planes:

– No me apetece…

– Para qué empezar si no me voy a sentir mejor que ahora mismo…

– Qué pereza…

– En otro momento que me encuentre mejor

¿Os suenan estas frases?

En un panorama como el actual es fácil sentirse desbordado e inundado de emociones negativas: miedo, incertidumbre, sensación de vulnerabilidad… desde ese estado de ánimo cuando intentamos imaginarnos en una actividad placentera es muy difícil, contaminamos la imagen mental con nuestro actual estado de ánimo y acabamos desistiendo antes siquiera de empezar.

Pensamos que cuando nos sintamos motivados, con ganas, será el momento de actuar, en nuestra mente aparece este claro esquema:

MOTIVACIÓN >>>>> ACCIÓN

Pero este es un esquema equívoco de nuestra naturaleza, nuestro sistema de motivación actúa justo al contrario de lo que imaginamos a simple vista, podríamos decir que nuestra motivación es anti-intuitiva, realmente funciona más parecido a este esquema:

MOTIVACIÓN – ACCIÓN – MOTIVACIÓN – ACCIÓN

Existe un viejo proverbio español que dice: “el hambre viene comiendo” que es justo la manera en que nuestra motivación se pone en marcha.

Dicho de otra forma, cuando nos encontremos ante esa lista de cosas para hacer en casa, no te pares a “calcular” lo bien o mal que te lo pasarás o si vale la pena o no, o ponerte a imaginar que pasará, porque entonces “fabricarás” mentalmente una realidad que no es real.

Empieza a hacer, actúa, ponte a pintar si es eso lo que tienes en tu lista, o saca ese juego de mesa que permanece olvidado en algún cajón de casa, o desempolva ese viejo instrumento y ponlo a punto.

Aquí te proponemos algunos trucos para poder llevarlo a cabo:

1.- No pienses demasiado, arranca sin más.

2.- No intentes verlo como una tarea compleja, que te puede llevar mucho tiempo, empieza por hacer un poquito, no hace falta más y después otro poquito más: “hasta el camino más largo se comienza con un primer paso”.

3.- No te exijas sentirte o pensar de determinada manera: si estas constantemente evaluando y observándote respecto a lo que estás haciendo, ¡no estás en lo que estás! Y es mucho más fácil perderse el placer de la actividad.

Verás cómo una vez arrancada la actividad ¡tu valoración y estado emocional han cambiado!