EXCURSIÓN A BENASSAL – CASTELLFORT 2017

Aunque en un principio el paciente renal pueda creer que muchos de los aspectos sociales de su vida cotidiana pueden cambiar drásticamente, lo cual produce en las primeras fases, trastornos psicológicos como dependencia, victimismo, agresividad, ira, culpa, miedo, depresión, soledad, impotencia, rechazo o pasividad, entre otros, con el tiempo podrá darse cuenta de que la inclusión en un programa de diálisis, ya sea hemodiálisis ya sea diálisis peritoneal, no conduce a una reclusión en el domicilio ni a una supresión completa de las actividades sociales o de diversión.

Es aconsejable, por lo tanto, mantener un modo de vida independiente. Esto significa que el paciente y su familia deberán continuar, dentro de sus limitaciones, con sus actividades regulares incluyendo las relaciones sociales, los viajes y en definitiva todo aquello que le permita disfrutar de la vida.

La atención a las personas con ERC debe ser multimodal y el área de ocio y tiempo libre estará íntimamente relacionada con el resto de servicios (psicológico, nutrición, social…) siendo un espacio de respiro tanto para el propio individuo como para su familia.

En este espacio el mundo “enfermedad” queda relegado a un segundo plano, olvidado en el hogar, en el centro, sin ser compañera de la persona durante la jornada.

De este modo, la actuación de los agentes que intervendrán en dichas actividades deberá responder a una serie de criterios:

  • Comprender, y empatizar, con la situación de cada persona
  • Aprender en qué consiste la enfermedad, sus limitaciones y, por lo tanto, ayudar en lo que precise cada asistente
  • Conversar ampliamente con la persona sobre la enfermedad si así lo demanda
  • Animar a cada persona a relacionarse con los demás y realizar las actividades que se hayan programado
  • Animar a controlar la dieta dentro de la actividad, y fuera de ella
  • Permitir que se mantenga, y fortalezca, la independencia individual en el desarrollo de la actividad
  • Animar a realizar ejercicio físico dentro de las posibilidades de cada persona

 

Como hemos apuntado, la ERC no sólo afecta al propio individuo sino también a su entorno más cercano. Ello conllevará también un trabajo emocional por y para la familia que sirva de apoyo y soporte al cuidador/a pero también a otros componentes del núcleo familiar como pueden ser la pareja o los hijos/as. Es por ello que las actividades socioculturales están pensadas para la totalidad del núcleo familiar, considerando que ello favorece a la unión de los miembros, a la cohesión emocional en un espacio libre de roles y a vivir, a tomar aire, en un espacio donde hablar, ver, escuchar…de otra manera, olvidando la enfermedad por unas horas.

La asociación realiza 2-3 salidas de ocio al año donde todas las personas asociadas pueden pasar un día de convivencia agradable fuera de su ciudad, hospital, domicilio… respirar aire fresco, olvidar las complicaciones y compartir una jornada socio-cultural con otras personas que comprenden a la perfección lo que está viviendo.

EXCURSIÓN A ALBARRACÍN 2017